Educar con autoridad positiva

En las reuniones del segundo trimestre con las familias de infantil, desde el Gabinete pedagógico se llevaron a cabo unas pequeñas dinamias relacionados con algunos temas de interés para las familias. A continuación se expone en material trabajado en dichas reuniones:

EDUCAR CON AUTORIDAD POSITIVA

Los niños perfectos o los padres perfectos no existen, y hasta ahora que sepamos no ha habido padres que no duraran, al menos ocasionalmente, sobre sus propias capacidades como madres o padres. Los niños no se comportan siempre como sus padres quisieran y cuando los padres no logran cambiar la conducta de sus hijos, se frustran y se muestran inseguros.

Aunque fuéramos la generación de madres y padres mejor educada e informada de la historia, no tendríamos todas las respuestas. ¿Qué hay que hacer cuando Luis se porta mal en el súper? ¿Cuándo María se pelea con su hermana? ¿Cuándo David se despierta por la noche?

Existen soluciones que han sido útiles a algunos padres, pero no a todos, y no hay que olvidar que nos debemos plantear metas según la edad, personalidad, desarrollo, y demás variables del niño.

¿Qué hacer ante una conducta problema? DEFINA EL PROBLEMA

Antes de plantearnos cualquier cambio, hay que saber lo que se quiere cambiar. No hay niños malos, sino niños que hacen cosas mal. El problema es la conducta, no la persona ante esto, hay que ser específico, por ejemplo: ¿Qué es lo hace su hijo que más le disgusta? ¿Qué es exactamente lo que a usted le gustaría que hiciera más a menudo? Se trata de cambiar la frase “Lucia nunca acaba nada” por “Lucia no termina sus deberes y nunca recoge su ropa”.

Coja una hoja y divídala a la mitad, haciendo dos columnas. En la parte de la izquierda ponga menos veces y haga una lista de comportamientos o hábitos que quisiera que su hij@ hiciera menos. En la segunda columna, ponga más a menudo y escriba el reverso de estas conductas. Cada punto debe tener su paralelo.

¿Por dónde empezar? ENFOQUE EL PROBLEMA UNO A UNO

Una vez que haya decidido exactamente qué comportamientos del niño desea cambiar, hay que centrarse en cada problema, uno por uno, resolviendo uno antes de pasar al siguiente. Ponga por orden de importancia para usted las conductas a modificar. Al hacer la selección, no siempre conviene empezar por un comportamiento difícil o muy preocupante, a veces es conveniente empezar por algo menos significativo y que pueda resolverse con rapidez para empezar con sensación de éxito.

Mi hijo es muy listo, pero no le da la gana…. SEA MODESTO

Rara vez uno modifica un hábito o una conducta, ni siquiera un adulto muy concienciado, de la noche a la mañana. Los cambios, tanto en los niños como en los adultos tienden a producirse poco a poco. El niño al que le cuesta mucho levantarse por las mañanas, que además tarda mucho en desayunar (y que al final nunca se termina el desayuno), que no se viste solo y acaba provocando el enfado diario matutino de sus padres, si un día desayuna en el tiempo marcado y consiguen salir de casa a la hora marcada, alégrese y dígaselo. Poco a poco irán llegando más cambios. ¿Cuántas veces se ha marcado un objetivo y ha sobrestimado sus capacidades?

Y siempre va a ser así… SEA CONSECUENTE Y CONSTANTE

Conseguir un cambio en la conducta y comportamiento de un niño requiere mucha constancia y no abandonar ante la primera dificultad. Los padres inconstantes no imponen autoridad y sus hijos no respetan sus peticiones porque saben que no necesitan hacerlo. Si lloran o gritan o se resisten el tiempo suficiente, se saldrán con la suya.

Una vez se tome una decisión de cómo actuar ante un problema o conducta, no hay que rendirse. Por ejemplo, si ha decidido ignorar a su hijo cuando llora para que le compren caramelos en el súper, y si tras dos veces de ir de compras con él, no soporta los lloros, gritos y suplicas, además de las miradas y comentarios de la gente y se rinde, no solo no habrá resuelto el problema, si no que se habrá aumentado.

Es de gran ayuda para ser constantes, contar con el apoyo de las demás personas que se encarguen de una u otra manera de la crianza del pequeño, pero además y sobre todo, ir apuntando los cambios. A veces estos cambios son tan pequeños que nos pasan desapercibidos, pero ahí están. Ante las rabietas nos puede ayudar, apuntar el día, el sitio y la duración. Seguramente se sorprenderá al ir descubriendo que las rabietas se van distanciando, o haciéndose menso intensas. Además le aportará mucha información para resolver el caso.

Pero si es que es un desastre… SEA POSITIVO

Trate siempre de ver el comportamiento general de su hijo desde una perspectiva positiva y trabaje sobre los comportamientos que le disgustan uno por uno. Mientras estos se modifican, asegúrese de que el niño sabe que usted le quiere tal y como es. No se canse de elogiar las conductas bien hechas.

HAGA SABER AL NIÑO LO QUE SE ESPERA DE ÉL

Después de haber seleccionado las conductas que se quieren cambiar y los pasos que se van a seguir, se debe encontrar un momento tranquilo para explicarle al niño lo que va a ocurrir.

Describa con palabras sencillas su forma de actuar a partir de ahora, de manera concreta, de forma positiva y diciéndole al niño lo que tiene que hacer y lo que se espera de él: “Manuel, a partir de ahora cuando vayamos al súper vamos a llevar una lista con las cosas que tenemos que comprar. Tú me puedes ayudar a hacer esa lista, y a ir tachando lo que compramos. No nos podemos equivocar ni comprar cosas de más, así que espero que no me pidas que compremos chuches u otras cosas.

 

COMO FOMENTAR CONDUCTAS DESEABLES

  1. Sorpréndale siendo bueno
  2. Reconozca cualquier mejora
  3. Ofrézcale incentivos
  4. Use la distracción y el sentido del humor