Motivaciones para estudiar

El éxito escolar de nuestros alumnos es nuestro principal objetivo, compartido con nuestras familias. Ante la inminente llegada de los exámenes, surgen muchas dudas, preocupaciones, inseguridades lo que es mas grave, muchos padres siguen pensando que todo depende de la buena voluntad de los niños. ¡error! Los padres también tenéis algo que ver y podéis ayudar a vuestros hijos dotándoles de las competencias necesarias para tener éxito en el colegio, pero no siempre se sabe como hacerlo.

La motivación es la primera herramienta a tener en cuenta ya que es el motor de toda acción. La motivación es lo que nos poner en marcha, lo que nos da ganas de actuar. estar motivado es sentirse predispuesto a emprender, recordar y entender. Quizá no baste con estar motivado para aprender, pero sin motivación es imposible implicarse de forma eficaz en el proceso de aprendizaje. A continuación presentamos unas breves estrategias para poder motivar a nuestros hijos.

Motivaciones para estudiar

Estudiar no es divertido… me aburre… No me puedo concentrar.
Ya que no es divertido… ¿Podemos hacerlo interesante?

Las razones que pueden motivar a un joven universitario no son las mismas que pueden motivar a un niño de primaria o a un joven de secundaria. Vamos a considerar algunas motivaciones a corto plazo. Además, a cada persona le motiva algo diferente o algo en un grado distinto que a los demás.

El entusiasmo mueve montañas… ¿Cómo puedo entusiasmarme con mis estudios?

  1. Los estudios son interesantes. Admitamos que no son tan divertidos como la tele, jugar a la play, una charla con los amigos, un baño a la piscina… Pero me esfuerzo en verlos interesantes y hacerlos interesantes yo mismo con mi imaginación y mi esfuerzo. Soy consciente de que este esfuerzo me ayuda.
  2. Estudiar y aprovechar bien el tiempo me deja más tiempo libre para divertirme y pasártelo bien.
  3. Mis profesores y mis padres me van a estimar, premiar y valorar mucho más…
  4. Me he dado cuenta que cuando conozco bien un tema, me gusta.
  5. Cuando hago las cosas bien, me siento más seguro.
  6. Disfruto más en mi tiempo libre, con mis amigos, la tele, Internet si previamente he hecho mi trabajo bien.
  7. Cada vez que alcanzo un pequeño triunfo me animo y me hace sentir más seguro y con ganas de ir más lejos…

 

No me puedo concentrar… ¿soy así?
  • El estudio me produce desinterés, cansancio..
  • El sitio donde estudio me distrae: mis hermanos, la tele, mi familia habla fuerte…
  • No sé trabajar rápido… Hago las cosas muy lentamente…
  • No me ajusto a un horario, se me queda todo para el final y me desborda…

No eres el único, algunos genios de la humanidad también tuvieron fracasos estrepitosos de jóvenes, pero no se rindieron.

Mis conflictos

  1. Conflictos con otras actividades: deseo hacer otra cosa.
  2. Conflictos emocionales. Son frecuentes y requieren de un análisis con personas de vuestra confianza para solucionarlos.

En ambos casos el control de la atención hacia el estudio se hace muy difícil.

Truco para el control de la atención: Trabajar muy rápido

  1. Contra la distracción: RAPIDEZ. Ponte un reloj y oblígate a un reto cada 10 minutos.
  2. Contra la inercia de ponerse a trabajar: coger papel y lápiz y ponerse a escribir.
  3. Contra la indecisión: planes y horarios.

Un Plan, consejos:

  • Diseña un plan con lo quieres alcanzar cada curso o cada año.
  • Planifica el horario de cada semana y de cada día, intentando con fuerza cumplir el plan que te has trazado.
  • Lleva un diario en que apuntes todas las incidencias que sean importantes en el cumplimiento de lo que planificas.
  • Procura que tu familia, amigos y compañeros te ayuden a respetar el Plan. Hazlo público. Propóntelo como un reto personal.
  1. Ver también la automotivación en el estudio.

Nadie mejor que tu sabes lo que te motiva, lo que te induce al esfuerzo. Es conveniente que encuentres razones muy convincentes e importantes que te automotiven y no te dejen la menor duda de que el esfuerzo que vas a hacer merece la pena.

Cómo empezar la auto-motivación

1. Ventajas de estudiar y sacar buenas notas. Escribe en un papel todas las ventajas que te reportará el ser un buen estudiante (ventajas familiares, premios, mejor futuro, consideración de los profesores…). No dejes nada en el tintero. Desde mejorar las relaciones con un compañero de clase a comprarte una moto, pasando por hacer una  excursión con los amigos, o una fiestecilla. Negocia tus premios de acuerdo con lo que tus padres te pueden dar.

2. Convéncete totalmente que puedes estudiar con éxito y sacar buenas notas. Al respecto sabías que:

  • Muchos genios y personalidades que han triunfado en sus vidas eran de jóvenes malos estudiantes, hasta que un buen día supieron reaccionar. Lee No te rindas.
  • Sólo utilizas un pequeño porcentaje de tu capacidad intelectual, bien entrenado puedes superar a muchos compañeros que crees inalcanzables.
  • Aplicando técnicas de estudio algunos estudiantes pueden mejorar su rendimiento en porcentajes altísimos, lo que les permite superar con relativa facilidad a los mejores de su clase.
  • Si aprendes a controlar y reeducar tus hábitos habrás aprendido algo importantísimo para adaptarte a situaciones difíciles que la vida te puede deparar.

 

  1. El poder de la automotivaciónEs muy importante encontrar razones que te automotiven. En los posts que siguen hablaremos de muchas cosas que quizás puedan ayudar tu automotivación. Por ejemplo:
  2. Lo tonto de perder el tiempo,

El poder de la automotivación te ayudará mover montañas. Si encuentras tus razones para ser un buen estudiante, eso es lo más importante. Todo lo demás vendrá de seguido.

  1. Tu lema: no te rindas nunca.

No te rindas nunca. Si fracasas vuelve a intentarlo. La persistencia y la constancia son dos claves del éxito en el estudio. Debes mentalizarte para ello. Tienes que demostrarte a ti mismo que “tienes madera”. Si aplicas diariamente una dosis de persistencia y constancia triunfarás.

Estas claves de éxito han sido aplicadas por muchos antes que tú. Muchas personalidades tuvieron en común no rendirse ante la adversidad. ¿Acaso crees que aquellos que triunfan han caminado hacia el triunfo por un lecho de rosas?

  1. Por último: el esfuerzo y la constancia.

Déjame que te presente a dos nuevos amigos: constancia y esfuerzo. Son primos hermanos. Al principio no te caerán nada simpáticos. Si les das una oportunidad, conforme los vayas conociendo mejor, se convertirán en tus mejores aliados y amigos. Te sentirás cómodo, respaldado, seguro de ti mismo y dispuesto a realizar cualquier hazaña que se te ponga por delante y que te apetezca conquistar: estudio, deporte, trabajo…

Desarrollar constancia y capacidad de esfuerzo

Son como un músculo que la práctica y ejercicio continuado los fortalece. Piensa en todos los deportistas de élite que tiene España. Ninguno de ellos habría llegado donde está sin constancia y esfuerzo. Rafa Nadal, Pau Gasol, Messi, Pedrosa, Raúl…

Las personas que triunfan generalmente han aprendido a desarrollar una gran capacidad de esfuerzo y la constancia a la hora de llevarlo a cabo. Algunos de ellos partiendo de condiciones muy adversas, como el caso de Messi (afectado de joven por enfermedades y condiciones muy desfavorables para destacar en un deporte como el fútbol).

Desengáñate. Nada importante te llegará sin esfuerzo. Millones de personas juegan todos los días a la lotería y otros juegos de azar y mueren sin haber tenido “suerte”. Gánate tu suerte, llame o no llame a tu puerta. Reivindícala por derecho propio.

Desarrollar una gran capacidad de esfuerzo es lo que te permitirá continuar a pleno rendimiento mientras que otros tiran la toalla. Podrás plantearte metas y retos que otros sólo se permitirán soñar, renunciando a aspirar por considerarlos inaccesibles. Desarrollar tu capacidad de esfuerzo en el estudio exige progresividad y constancia. Si quieres desarrollar un músculo para hacer flexiones, sabes bien que de nada te sirve esforzarte mucho un día o dos… Hay que empezar por pocas y cada día hace una o dos más… muchos días. Eso es lo que tendrás que hacer para desarrollar tu capacidad de esfuerzo en el estudio. Empieza por poco porque al principio te costará mucho trabajo concentrarte. Cada día añade un poco de tiempo más, hasta alcanzar el tiempo que necesitas para preparar bien tus asignaturas. Al final, lo harás como si nada… “sin esfuerzo”. Lo que a otros les costará una barbaridad, tu lo harás muy fácilmente. Habrás conseguido una cosa muy importante. Tu mente te dirá ante cualquier reto: sí, puedo.

La constancia. Imagínate que la vida es una gran maratón. Al principio algunos saldrán muy deprisa y te dejarán atrás. Tú saldrás relativamente despacio, a un paso y ritmo constante… Al pasar unos pocos kilómetros empezarás a sobrepasar a los “fanfarrones”. Ellos sudando y agotados, sin poder seguir tu ritmo. Tú al mismo ritmo y paso que cuando empezaste la carrera, fresco, dispuesto a llegar al final.

Imagínate lo que hace una semilla de una mostaza. Todos los días crece un poco. Al principio le cuesta muchísimo trabajo. Un brote muy tierno debe romper la propia semilla, abrirse paso en la dura tierra, llegar a la superficie… Todos los días crece algo, casi imperceptible… Pero todos los días… Al cabo de años la semilla se ha convertido en un árbol gigante de 112 metros de altura y una docena de metros de diámetro.

La constancia en el estudio es fundamental. No dejes de estudiar. Tómalo con un entrenamiento. Ejercita tu cuerpo y mente cada día. No dejes largos períodos de tiempo sin hacer nada: estarás entrenando tu cuerpo en la vagancia -la gran enemiga del esfuerzo-. Si quieres realmente llegar a ser un campeón en el estudio, entrénate aunque sea una o dos horas sábados, domingo, vacaciones, etc. El día tiene 24 horas; sólo dos horas de estudio al día no te impedirán divertirte, pasarlo bien y hacer un montonazo de cosas que te gustan.

Cómo controlar tu esfuerzo y constancia

Tienes que hacer, al igual que los deportista, un plan de entrenamiento. Y deberás llevarlo a cabo a rajatabla. En el cumplimiento de tu plan debes ser inflexible. Deberás controlar que cumples cada hora, cada minuto y que lo haces rindiendo bien, sin auto engañarte.

Para controlar tu esfuerzo y constancia debes hacer planes para estudiar diarios y semanales. Planifica tu entrenamiento día a día. No improvises. La mente humana pierde mucha energía si cada día se sume en la incertidumbre de tener que decidir. Acuéstate cada noche sabiendo lo que vas a hacer mañana. Durante el sueño tu cerebro se prepara. Te levantarás mentalizado y dispuesto a cumplir el Plan.

Y por supuesto, aunque no logres al principio tus metas incluso tengas “mala suerte”, NO TE RINDAS NUNCA. Recuerda que tu mente ya conoce cómo fracasar. Ahora debes enseñarla a cómo triunfar con un gran músculo de esfuerzo y constancia.