Visita a la Granja Escuela Infantil Ciudad Escolar

¡Por fin llegó el día! Nos íbamos de excursión a la granja de la que tanto nos habían hablado los mayores. El viaje se nos hizo un poquito largo porque estaba algo lejos pero mereció la pena.

Nos recibieron los monitores con una sonrisa y cantando canciones con la guitarra en un gran corro. Mientras las profes preparaban los talleres, nosotros almorzamos un rico bocadillo de pavo y después… ¡empieza la diversión!

Los soles, que éramos el grupo más divertido porque lo formaban niños de muchas clases, nos fuimos al huerto con Pepe. Allí y bajo la atenta mirada de Pajín, el espantapájaros, hicimos las labores de los hortelanos: recoger leña, arar, sembrar y regar. Acabamos muy cansado pero merecerá la pena cuando veamos crecer las lechugas que nosotros mismo plantamos. Lo que más nos gustó fue manejar la moto-azada para preparar la tierra y que otros niños planten cuando vayan espinacas. ¡Qué chulo!

Las estrellas vimos que es fácil hacer papel reciclado en un pis pas. Cecilia contó el cuento de la Brujita del Bosque de Valdelatas, una brujita que recicla y cuida de la naturaleza. Cortamos papel, añadimos agua y batimos con alegría, filtramos y secamos la mezcla en el tendedero. Cuando se seque del todo pensamos hacer algo precioso. Además visitamos el bosque y conocimos cómo es la caca de jabalí y los pedos del diablo dando un bonito paseo entre encinas.

Las nubes hicimos el taller de “la lana de la oveja”. Ana nos puso un video de cómo se esquilaba a las ovejas y a continuación nosotros mismos aprendimos cómo se trabajaba la lana. La lavamos, secamos y cardamos. Después salimos al bosque para recoger flores y descubrir que con ellas se podían hacer tintes para que la lana tuviera muchos colores.

Después de tanto trabajo nos lavamos muy bien las manos y nos fuimos al  comedor. Allí teníamos preparado un menú rico rico: arroz con tomate, pollo con ensalada y de postre yogur, ¡umm, todo estaba de rechupete!

Después de comer pudimos jugar un ratito, algunos salieron al patio y otros niños nos quedamos dentro jugando a las construcciones o pintando y recortando.

Para despedirnos volvimos a hacer un gran corrito y al ritmo de rap cantamos “tengo una muñeca vestida de azul”. Entonces llegó el autobús y aquí se acabó nuestra aventura.

Fue un día muy intenso pero sobre todo fue un día en el que aprendimos muchas cosas y nos lo pasamos genial con nuestros amigos.